CUANDO EL ENEMIGO NO ESTÁ AFUERA, SINO DENTRO
La guerra más santa es contra el ego espiritual El Caballero aprende pronto a identificar enemigos externos: injusticia, mentira, corrupción, cobardía. Pero llega un momento en la senda en que descubre una verdad más incómoda: el adversario más peligroso no siempre está frente a él… sino dentro de él. El ego espiritual es sutil. No aparece como pecado evidente, sino como virtud exagerada. Se disfraza de celo por la verdad, de defensa de la fe, de autoridad moral. Pero en el fondo busca reconocimiento, superioridad, aprobación o dominio. El Caballero puede vencer muchas batallas visibles y aun así ser derrotado por dentro. Porque el ego no necesita aplausos externos; se alimenta de la comparación, del juicio constante y de la necesidad de tener siempre la razón. Esta es la guerra más santa, porque no se libra contra carne ni sangre, sino contra la propia soberbia. No es una lucha que otorgue medallas, ni que genere admiración pública. Es silenciosa, constante y muchas veces invisi...