DIOS A MUERTO
No puede ser de otra manera, si viviera no permitiría
que el ser humano sucumba ante el odio y la envidia que hacen presa día a día
de cuanto hombre camina sobre la tierra. La sola presencia de Dios lo cambiaria
todo, lo malo, lo equivocado, la confusión, el sufrimiento, la necesidad desaparecerían
de inmediato, esa es su naturaleza, el bien y el mal no podrían convivir como
lo hacen en la actualidad, por ello es que algo sucede, algo
que como siempre se extiende más allá de la limitada comprensión humana y se
presta a todo tipo de especulación, más la realidad deja mucho que pensar,
tierra de confusión sin un orden lógico, todos contra todos, cada quien es
libre de proceder como le dé la gana y sin temor a la mas mínima represalia por
sus actos, envidia, traición, engaño, corrupción por todo lugar, una atmosfera
oscura se extiende por sobre el planeta a la vista de todos pero la ignorancia
puede más y las explicaciones sobran.
Se cuenta que se veía a Dios paseando por el jardín
del Edén, su huerto por excelencia, se dio fe de que era una persona tan real
como su sabiduría y su buen humor. Pero esto cambio el momento menos esperado y
este buen señor desapareció y con él la humanidad fue llevada a un reino de
tinieblas, un golpe mortal asintió sobre la creación y se vino el caos al que
conocemos como vida.
Para quienes todo les va bien, se debe a que se
benefician de alguna manera de la situación, pero su tiempo vendrá donde
regresen a la posición de la nada, donde se clama a diario sin recibir
respuesta, purgamos por causas que ni siquiera conocemos, unos más que
otros, claro está.
La voz de Dios se escuchaba frecuentemente en los primeros tiempos de la humanidad sobre la Tierra, como trueno y siempre desde la profundidad del cielo, otras veces desde la espesura de las nubes y otras en el silencio de la paz de la naturaleza, siempre estaba ahí, gozoso de su creación y disfrutando en armonía con todos.

