LGS - El Orco del Sur

 




Esta era oscura se desarrolló en el campo profesional en un remoto pueblo marginal y aislado del litoral. Orco, diablo, solo es un apelativo para dar identidad a un ser miserable y por demás maligno que a costa de valerse de los esfuerzos de otros ha creado riqueza, con la cual apalanca sus actividades ocultas a plena luz de día.

El camino de la vida y sus intrincadas situaciones, a veces hacen que uno tenga que exponerse aceptando posiciones laborales por demás humillantes, como fue el caso personal, por ello en circunstancias específicas la necesidad no debe suscribirse lejos de la razón, es preferente siempre anteponer la seguridad antes que prestarse para la demencia de un cretino dado a súper dotado.

Escribir al respecto de determinadas experiencias, especialmente cuando estas han lesionado la integridad psicológica de la persona, es como poner sal y limón en la llaga de una herida, un calambre de dolor, siendo el dolor el único camino para solucionar un problema que se viene arrastrando y cuyo peso no le corresponde a quien es víctima sino a quien fue el afectante.

La experiencia recopilada a lo largo de una vida honesta, lejos de ser una herramienta para construir un mejor camino muchas veces se convierte en un ancla estigmática a través de la cual las personas que no son de buen proceder, segados por la envidia reaccionan agrediendo indiscriminadamente.

Un factor que contribuyo grandemente a que se dé la injusticia fue el hecho de que me vieron solo y asociaron mi soledad como debilidad y vulnerabilidad, sin imaginarse claro está que tras esa soledad existía una perseverancia increvantable y una tenacidad superior. En general, todo gran hombre "no debe estar solo", los riesgos a los que se enfrenta son innecesarios, la soledad en posiciones de alto nivel es una pésima estrategia. Para un común puede ser un lujo claro esta ya que tiene sus grandes ventajas, pero para una persona importante es simplemente la cascara de banano donde se resbalara tarde o temprano.

Al igual, una persona superior, no común, debe crear relaciones sociales estratégicas, mismas que tiendan a darle fortaleza, que estén presentes respaldándolo en todo momento, esto es un circulo vital de seguridad.

El no contar con este par de factores fundamentales, es como ya se dijo un riesgo no necesario y el talón de Aquiles de un ejecutivo de alto nivel.

Enfrentarse desarmado (sin estos dos factores fundamentales) es un suicidio, mejor es no comprometerse en un desafío sin antes aferrarse sólidamente a estos respaldos, así de simple.

Por la vida no se puede andar desarmado, el sabio siempre protegerá sus movimientos de forma anticipada y en especial en territorio desconocido no se prestará por ignorancia a ser presa fácil del mal, jamás.

Sin respaldo y frente a un ambiente desordenado acepte la invitación a hacerme cargo de la gerencia general y la representación legal de una empresa con graves problemas administrativos y financieros, cosa que no lo sabía puesto que estarían ocultos dentro de una contabilidad bastante precaria.

Grabe error, ahora puedo analizar detenidamente las implicaciones que tuvo el aceptar una responsabilidad que traía una muy larga cola de conflictos y corrupción.

Uno a uno fui descubriendo y atendiendo los enredos existentes, cada vez la fosa séptica apestaba más, no fue fácil afrontar el infierno de la ciénaga en la que habrían convertido a esta pobre empresa.

El orco, rara vez asomaba y si lo hacía era para quejarse, es así como fui dándome cuenta de que algo raro escondía entre sus manos.

La experiencia que me respalda me permitió sostenerme en aquel sitio oscuro, por un lado con cuidado y protección de mis espaldas no permitiendo que acciones fuera de ley se llevaran a cabo y por otro reconstruyendo la información necesaria que los procesos que se realizaran produjera, aparte había una problemática histórica que amenazaba con terminar de una vez por todas y no de la mejor manera con la empresa, lamentablemente esta problemática venia de la base histórica de la compañía y escondía toda la maraña de corrupción que en ella se había llevado a cabo.

No es inteligente cuando el entorno se muestra adverso el mantenerse expuesto, es mejor evadir los problemas a tiempo y retirarse cuanto antes mejor. El luchar por rescatar algo corrompido es una tarea titánica sumamente mal agradecida.

Una tarea sumamente ingrata y más que nada mal pagada, eso fue lo que recibí, una administración deficiente y llena de problemas por resolver, herencia maldita e inmerecida, todo lo que cualquier ser racional quisiera evitar en su camino.


 

Los problemas

Me resisto a dedicarle demasiado tiempo a esta etapa perturbadora de la vida, recordar es revivir y al hacerlo vuelve a mí el dolor de la injusticia vivida, pero es necesario dejar un recuento de lo sufrido a fin de que queden antecedentes que puedan servir de algo en algún momento. A la vez, al registrar por fin me libero de esta carga innecesaria para poder continuar caminando debidamente por la vida, algo merecido para una persona honesta y bien intencionada.

Esta fue la prueba de que todo lo mal hecho siempre termina por salir a la luz, no hay forma de que permanezca oculto y más que nada, la vida se encarga tarde o temprano de cobrar sus deudas, esto para aquellos que se creen muy brillantes y hábiles para hacer dinero a través de crear daño o afectar a otros.

Imagínense esta situación y el grado de exposición que tuve que afrontar sin el más mínimo respaldo y en las condiciones forzadas desde las cuales debí operar, ciertamente fue demasiado y por mi parte una locura extrema digna de una persona capaz de hacer frente a todo lo que se presente.

El desorden de la contabilidad ocultaba tratos indebidos justificados a través de ingreso de recursos que dios sabría de donde provenían, la figura se cubría con una operación productiva real existente cuya finalidad era la exportación de embarques de producto al mercado externo, pagados con dólares cuyo origen o procedencia dejaba mucho que pensar.

El Orco, lo que solía hacer es que financiaba su operación con recursos que pertenecía a otros productores y a estos les demoraba los pagos más tiempo de lo pactado, además en este círculo ingresaban los fondos de la venta de embarques realizados dentro de los plazos pactados y se filtraban inmediatamente en la contabilidad para cubrir adelantos que se auto otorgaba en un muy claro desvió continuo de fondos.

La deficitaria contabilidad por tanto estaba maquillada hábilmente bajo el desorden de un programa ineficiente, que justamente cumplía su objetivo que era disimular y desaparecer la fórmula de financiación de recursos de operación que provenían justamente de productores y proveedores.

El capital de operación, no tenía un origen claro, dentro del circulante y mezclado con las deudas impagas a proveedores y productores simplemente se evaporaba. Además, existía un jugador externo adicional, un productor que también era narcotraficante y que utilizaba la compañía para cerrar el círculo de lavado a través justamente de su producción.

De esta manera funcionaron durante años, mi llegada trajo consigo un punto de ordenamiento y estabilización de la compañía, de tal manera que se pudiera observar su situación real, aspecto que de una forma u otra fue una tarea titánica y que nadie más se habría comprometido a realizar especialmente bajo las condiciones de operación y vida en las que se me obligaba a permanecer.

Durante mi juventud especialmente, siempre fui despreciado, las personas a mi alrededor tendían a burlarse y humillarme cuantas veces pudieran. Esto marco mi pensamiento y aprendí a convivir con ello no dándole mayor importancia. Jamás pensé que este fantasma de la juventud volvería a amargarme la existencia.

A pesar de todo, siempre supe elegir el camino correcto y dedicarme a ser una persona de provecho, trabajar para el bien y el beneficio común, estos han sido mis principios fundamentales a lo largo de la vida.

Mi caso personal hacia que le sacrificio sea algo importante, pero no necesario, ya que requería el ingreso para mantener a mi familia, incluso este mantenimiento era en lo más básico al costo de una vida media racional.

Siempre es mejor ver al toro directo a los ojos a darle la espalda con la fe de que no embestirá traicioneramente, ya que no hay forma de cambiar su naturaleza.

Las cosas son como son y es imposible mejorarlas, quien lo intente solo estará desafiando las leyes de la naturaleza y provocando la furia de los elementos.

Para cuando me di cuenta de lo que realmente sucedía en la empresa ya era demasiado tarde ya que la embestida del estado por causas anteriores a mi administración habría motivado una intervención con las repercusiones inherentes a esto.

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