Meditaciones - El enemigo

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• Capítulo 3: El enemigo


El Enemigo


El enemigo siempre está más cerca de lo que podemos imaginar, esta tan cerca que puede acabar con nosotros si así lo desea y sin que podamos reaccionar.

Es una obligación el honrar los sacrificios prometidos por sobre todo los ofrecidos a Dios.

Para evitar que la mente vuele, es fundamental amarrarse lo mejor posible al suelo. Un mundo de esperanzas post apocalípticas, eso es lo que puedo ver a mi entorno, ya no hay nada solo rezagos viejos de sueños perdidos, muestra de la falsedad de promesas que me vendieron con sobreprecio.

Solo dos caminos para cada quien, con la misma probabilidad y libertad de elección, tan fácil como eso.

Para ser cierto, a pesar de todo lo que ha sucedido en mi vida, no puedo decir que he logrado superar, más bien he evitado no volverme loco del todo y elegido seguir adelante en busca de mi objetivo.

Todo sale a la luz en algún momento, pero jamás permanece en la oscuridad, ya sea para bien o para mal. No lo digo yo, no poseo esa capacidad de sentencia, pero, si he sido testigo de cómo las cosas se demuestran el rato menos esperado, descubriendo las acciones ocultas, aquellas que se desarrollan por la espalda y se cubren con el telón de la hipocresía.

La hipocresía es como una espada de doble filo que debe ser manejada con mucho cuidado, una espada que está ahí cortando y cortando sin detenerse, aparentando no hacer nada. Pero, es mejor ser honestos y no dejar espacio alguno a la hipocresía, pues tarde o temprano la verdad sale a luz destrozando todo lo aparentado y llevándose con ella lo creado, falso como un espejismo en el desierto que se desaparece tan rápido como cuando llego.

Lo que se siente debe ser expresado en buena lid, de frente y dando la cara en todo momento, porque si se elige el camino de la hipocresía se corre el riesgo de que se haga daño a inocentes.

Más bien, procurar actuar con honestidad en todo momento puede permitirnos la generación del respeto aun en situaciones adversas.

Por la vida no se debe ir haciendo daño a cambio de prosperidad, la prosperidad no sirve de nada si esta sostenida por daño y amargura.

De igual manera, no sirve de nada la amistad que se sostiene por interés, esta es volátil y de poco valor, no trae nada bueno, pero si mucho de mal.

Un amigo debe ser probado en lealtad y honestidad, debiendo aprobar con excelencia ambas, solo así deberá de mantenerse, más vale solo que mal acompañado.


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