HISTORIA DE LA EDAD MEDIA
CAPÍTULO XIX
LA PRIMERA CRUZADA (1095-1099)
Salida del Las peregrinaciones. - Pedro el Ermitaño y
el concilio de Clermont (1095). - Salida de los primeros cruzados (1096). gran
ejército de los cruzados (1096). - Situación del imperio griego. Los cruzados
en Constantinopla (1097). - La toma de Nicea (1097). - Trayecto por el Asia
Menor; batalla de Dorilea (1097). Sitio y toma de Antioquia. Sitio y toma de Jerusalén
(15 de julio de 1099). - Godofredo, barón del Santo Sepulcro.
Las peregrinaciones. - Por un pasaje del Apocalipsis
de San Juan se había formado la creencia de que el mundo debía acabarse en el
año 1000; pero una vez que pasó este año, los pueblos en su alborozo
manifestaron su gratitud por un fervor inmenso. Se reconstruyeron muchas
iglesias, se visitaron con gran ardor los lugares consagrados por las reliquias
de los mártires, y extendiéndose más y más la práctica de las peregrinaciones,
se atrevieron ya los hombres á pasar las montañas y los mares. Algunos, aunque
en corto número, llegaron á Jerusalen. Foulques Nerra, conde de Anjou, hizo
tres veces ese terrible viaje; Roberto el Magnífico, duque de Normandia, le
llevó á cabo en 1035, el obispo de Cambrai y 3,000 flamencos, en 1054; cuatro
obispos alemanes y 7,000 hombres, en 1067. Las tropas de peregrinos se aumentaban.
Pero en 1082 los turcos ortokidas se apoderaron de la ciudad santa, y desde
aquel día para ser recibidos en ella tenían que sufrir los peregrinos todo género
de humillaciones.
Pedro el Ermitaño y el concilio de Clermont (1095) la triste relación de todas aquellas calamidades, y
po-El monge Pedro el Ermitaño esparció en toda Francia seido el pueblo de un
piadoso entusiasmo, se armó á porfia con la idea de arrancar el sepulcro de Jesús
de manos de los infieles. El concilio de Clermont reunido en 1095 bajo la
presidencia del papa francés Urbano II, pre-dicó la cruzada, y en aquel año y
el siguiente más de un millón de hombres se prendieron en el pecho la cruz de
paño encarnado señal de su alistamiento en la santa empresa. La iglesia les
concedió la protección de la tregua de Dios y muchos privilegios para sus
bienes, mientras durase la expedición.
Salida de los primeros cruzados
(1096). - Acudieron hombres de los
países más remotos. Llegaban muchos á los puertos de Francia, dice un
contemporáneo, que no pudiendo hacerse comprender, ponían sus dedos en cruz
significando que querían tomar parte en la santa guerra. Los más impacientes y
los pobres, confiados solo en Dios, partieron los primeros al grito de Dios lo
quiere, sin preparativos, casi sin armas. Las mujeres acompañaban á sus
esposos, los chicos á sus padres, los ancianos á sus hijos, en filas
desordenadas; y los pequeñuelos, que iban en carros tirados por bueyes, á cada población
grande ó pequeña que divisaban á lo lejos, preguntaban si era Jerusalén.
Una vanguardia de 15,000 hombres, que tenían entre
todos 8 caballos, abría la marcha á las órdenes de un pobre caballero normando
llamado Gualtero sin hacienda; seguía Pedro el Ermitaño con 100,000 hombres y
el sacerdote alemán Gotteschalk formaba la retaguardia con 20,000 cruzados.
Tomaron por la Alemania, degollando en su camino á cuantos judíos encontraban,
saqueándolo todo para proporcionarse víveres, y acostumbrándose con esto à la
violencia. Los desórdenes en Hungría fueron tan grandes, que la población se
armó y arrojó á los cruzados sobre la Trácia, después de haber hecho en ellos
la más espantosa carnicería. El emperador Alejo, que vio
llegar á Constantinopla mermadas huestes, se apresuró á encaminarlas hacia el Asia,
temiendo el contacto de semejantes auxiliares; con lo cual cayeron todos ellos
bajo el alfanje de los turcos en los llanos de Nicea, y sus huesos sirvieron
después para fortificar el campamento de los segundos cruzados.
Salida del gran ejército de los
cruzados (1096).
Mientras perecía tan miserablemente aquella temeraria
vanguardia, armábanse los caballeros y partían en número de 100,000 jinetes y
600,000 infantes por distintas vías y con diferentes capitanes. Los franceses
del norte y los loreneses se dirigieron por la Alemania y la Hun-gría, mandados
por Godofredo, duque de Bullon y de la baja Lorena, el más fuerte y piadoso de
los cruzados, y sus dos hermanos Eustaquio de Boloña y Balduino. Los franceses
del mediodia, con el rico y poderoso conde de Tolosa á su cabeza, pasaron los
Alpes y por la Dalmacia v la Esclavonia llegaron la Trácia, contándose en este ejército
el obispo del Puy Adhemaro, legado Sede y jefe espiritual de la cruzada. El
duque de Normandia, los condes de Blois, de Flandes y de Vermandois, fueron à
reunirse con los normandos de Italia, con Bohemundo, príncipe de Tarento y su
primo Tancredo, que fue después de Godofredo el caballero más cumplido de su
época, y todos juntos atravesaron el Adriático, la Grecia y la Macedonia. La
cita general era en Constantinopla.
Situación del imperio griego. - El imperio griego no solo no se había levantado de su
larga decadencia, sino que se había separado de la comunión de la Europa
católica, formando una iglesia á parte, lo cual era para él una nueva causa de
debilitamiento. Los turcos, que eran dueños de la Siria y del Asia Menor, se
acampaban frente à Constantinopla; y el emperador Alejo, sin fuer. zas para
resistirles, hacía años que llamaba en su auxilio á los cristianos del
Occidente.
Los cruzados en Constantinopla
(1097). - Pero cuando vió llegar
aquella muchedumbre de caballeros temió que se apoderasen de la gran ciudad
para comen-zar la cruzada. Efectivamente, muchos lo pensaron á fin de poner
término à las perfidias « de aquellos gréculos, que eran los hombres más
cobardes del mundo; >> pero Godofredo de Bullon se opuso y hasta ofreció
por el contrario, restituir á Alejo todas las tierras de que se aроderase. Debieron todos imitarle, y cuando prestaban
este juramento, uno de ellos, conde de alta nobleza, tuvo la osadía de sentarse
en el trono imperial sin que el emperador dijese nada, porque conocía la
fiereza de los francos. Sin embargo, el conde Balduino alejó de allí á aquel
insolente y le dijo que no era costumbre sentarse al lado de los emperadores, á
lo cual el otro no replicó; pero miraba con ojos iracundos á Alejo y murmuraba
en su lenguaje : « ¿Por qué ha de estar sentado ese descortés cuando están de
pié tantos y tan valientes campeones?» Quiso el emperador saber lo que había
dicho, y cuando se retiraron los condes, llamó al orgulloso y le pregunté
Quien era. Soy franco, y de los más nobles. Hay en mi
pueblo, en la encrucijada de tres caminos, una antigua iglesia en donde el
hombre que quiere batirse reza esperando a su adversario. Por más que he
esperado yo, nadie ha venido. Alejo no respiro hasta que pasaron al Asia todos
aquellos guerreros.
Toma de Nicea 1097 - Casi à la entrada de la península asiática aparecía la
gran ciudad de Nicea, que asediaron los cruzados. Hallábase a punto de rendirse
al cabo de reñidos combates, cuando los griegos que se hallaban en el ejército,
aconsejaron á los habitantes que enarbolasen el estandarte de Alejo; y, con efecto,
protegidos por los colores del imperio, fueron inatacables. Indignados con
aquella perfidia, los cruzados se alejaron para internarse en el Asia.
Trayecto al través del Asia Menor: batalla
de Dorilea 1097). -
Vencieron a los turcos en los flanus de Dorilea (1097); pero sufrieron las
mayores penalidades en aquella árida región, donde todo les falta, hasta el
agua. La mayor parte de los caballos perecieron, y muchos jinetes tuvieron que
montar asnos y bueyes. En un solo día murieron de sed 500 personas.
Sitio y toma de Antioquia 1098. - Hasta el 18 de octubre de 1097, no llegaron los cruzados ante la gran ciudad de Antioquia, defendida por una fuerte muralla con 450 torres. El sitio fue muy largo y el hambre obligó á los sitiadores à comer cardos y animales muertos, y después comieron hasta musulmanes. Bohemando les salvó abriéndoles Antioquia, gracias a la mediacion de un renegado que estaba en la plaza: en una moche de tormenta, cuando el ruido del trueno y del viento neutralizaba la vigilancia de los centinelas, escalaron los cristianos las murallas con escalas de cuerda que les arrojaron de la plaza, y se precipitaron dentro à los gritos de ¡Dios lo quiere! Por premio de su acción, Bohemundo estipuló que se le nombraría príncipe de Antioquia. la mitad, hallaron en Antioquia las mismas penalidades
Derrota de Kerboga. - Los cruzados reducidos à ejército el obispo del Puy
Adhemaro, legado de Sede y jefe espiritual de la cruzada. El duque de Normandia,
los condes de Blois, de Flandes y y de Vermandois, fueron à reunirse con los
normandos de Italia, con Bohe-mundo, principe de Tarento y su primo Tancredo,
que fue después de Godofredo el caballero más cumplido de su época, y todos
juntos atravesaron el Adriático, la Grecia y la Macedonia. La cita general era
en Constantinopla.
Situación del imperio griego. - El imperio griego no solo no se había levantado de su
larga decadencia, sino que se había separado de la comunión de la Europa
católica, formando una iglesia á parte, lo cual era para él una nueva causa de
debilitamiento. Los turcos, que eran dueños de la Siria y del Asia Menor, se
acampaban frente à Constantinopla; y el emperador Alejo, sin fuer. zas para
resistirles, hacia años que llamaba en su auxilio á los cristianos del
Occidente.
Los cruzados en Constantinopla
(1097). - Peгo cuando
vió llegar aquella muchedumbre de caballeros temió que se apoderasen de la gran
ciudad para comen-zar la cruzada. Efectivamente, muchos lo pensaron á fin de
poner término a las perfidias « de aquellos gréculos, que eran los hombres más
cobardes del mundo; >> pero Godofredo de Bullon se opuso y hasta ofreció
por el contrario, restituir á Alejo todas las tierras de que se apoderase.
Debieron todos imitarle, y cuando prestaban este juramento, uno de ellos, conde
de alta nobleza, tuvo la osadía de sentarse en el trono imperial sin que el
emperador dijese nada, porque conocía la fiereza de los francos. Sin embargo,
el conde Balduino alejó de allí á aquel insolente y le dijo que no era
costumbre sentarse al lado de los emperadores, á lo cual el otro no replicó;
pero miraba con ojos iracundos á Alejo y murmuraba en su lenguaje : « ¿Por qué
ha de estar sentado ese descortés cuando están de pié tantos y tan valientes
campeones?» Quiso el emperador saber lo que había dicho, y cuando se retiraron los
condes, llamó al orgulloso y le preguntaron penetrar en la ciudad santa.
Tancredo y Godofredo fueron los primeros que entraron por dos puntos
distintos; el combate continuó en las calles y principalmente en la mezquita
de Omar, donde se defendieron los musulmanes Una espantosa carnicería de
musulmanes y de judíos inundó de sangre la ciudad; en la mezquita los caballos
se bañaban en la sangre. Si se interrumpió la matanza, fue porque los
vencedores quisieron ir con los pies descalzos y sin armas á orar al Santo
Sepulcro; pero siguió al otro día y duró una semana.
Godofredo, barón del Santo Sepulcro.
- Por unanimidad eligieron rey de Jerusalén á
Godofredo; pero él no quiso aceptar más que el titulo de defensor y barón del
Santo Sepulcro, rehusando « ceñirse la corona de oro, allí donde Jesucristo,
Rey de reyes, la había llevado de espinas. » La victoria de Ascalon, que
alcanzó poco tiempo después sobre un ejército egipcio que acudía á
reconquistar á Jerusalén, afianzó la dominación de los cruzados. Pero ya los
cristianos se cansaban de tantas penalidades, casi todos los señores deseaban
volver a sus hogares, y apenas 300 caballeros quisieron quedarse con Godofredo
y Tancredo. « No olvidéis, decían llorando los que se quedaban á los que
partian, no olvideis à vuestros hermanos que dejáis en el destierro; inspirad
á los cristianos de Europa el deseo de visitar los santos lugares que acabamos
de libertar, exhortad á los guerreros á que vengan á combatir con nosotros
contra las naciones infieles. >> Pero el entusiasmo se calmó en vió que
volvían tan pocos hombres, siendo tantos los que Europa cuando se tomaron parte
en la expedición, y pasó medio siglo antes de que se organizase otra cruzada en
favor del nuevo reino de Jerusalén.
V.DURUY
1905