Demonios y Pastores
Entre demonios y pastores
No
hay mucho que elucubrar al respecto, ambos trabajan para el mismo patrón, nada más
que los unos lo tienen claro y los otros no. El sector evangélico representado
por su cuerpo pastoral, hace mucho tiempo atrás, se dio cuenta de que el bando
que mejor se alinea con sus intereses es la oscuridad.
No
se podría decir que el cien por ciento del sector pastoral evangélico, haya
sucumbido ante las tentaciones que le ofrece la materialidad, pero si
evidentemente un muy alto porcentaje lo ha hecho y lamentablemente lo que falta
cederá próximamente, ya que no se puede sostener una causa tan honorable en un
mundo que se ahoga en corrupción.
Se
diga lo que se diga en contrario, sépase que no se puede tapar el sol con un
dedo y la verdad brilla con luz propia. El equilibrio natural del ser humano,
depende de la participación tanto de la luz como de la oscuridad, todo esto
para el mantenimiento de la armonía del planeta, pero, existe la tentación que actúa
sobre la mente del individuo y lo confunde, haciendo que esta tienda más a la oscuridad.
Más
para opinar, aquí si se requiere conocer y haber experimentado esta cruda y
triste realidad, donde, se puede apreciar cómo se dan formas y maneras hábilmente
para cubrir con la palabra sus acciones execrables, puesto que el comercializar
la palabra es un hecho execrable.
Ahora
bien, a Dios no le interesa ni el oro ni la plata, ni ningún tipo de riqueza
material de este mundo, a él le interesa la riqueza espiritual del ser, misma
que se nutre de sabiduría, esa sabiduría que hace en el individuo una ventana
de luz, que trasciende y envuelve tanto al individuo como a su entorno y esto
no se logra acaparando riqueza material en ninguna de sus formas.
Es
un hecho que el tratar este tema representa indagar muy profundo en la herida
infectada que guarda el sector evangélico, sin duda alguna, esto es abordar
exactamente el lugar donde la herida apesta.
Como tantas veces lo he mencionado, no estoy aquí
para agradar a nadie, sino, para ser justamente la sal en la herida, estoy aquí
para sacar a la luz las obras de los hipócritas.
Consiente
soy de los hechos de estos hipócritas, me he permitido verlos de frente y por
ello conozco como actúan. Son estos aquellos mal llamados lobos vestidos de
oveja, que al final de los tiempos actuaran engañando a los seres humanos con
su verborrea acomodada. La confusión que por causa de los perversos intereses
de estos pastores se causa en las personas, hace que estos vean con bien y
pongan lo falso por lo verdadero puesto que, lo verdadero es incómodo y lo
falso conveniente.
Ser
más que parecer, un dicho noble que posee doble sentido si se lo analiza
detenidamente, ya que no necesariamente circunscribe una forma honorable de ser
sino, todo lo contrario deja abierta la variable de ser como se quiera ser y
parecer como un paso posterior a lo que se desea ser y es esto justamente lo
que certificaría el hecho que sostendría el fundamento de la intención que
domina al individuo.
Mas,
sin embargo, son causas perdidas las que tratan de sacar a la luz la verdad de
los hechos, no hay forma de hacerlo sin ser inmolado en el intento, sea cual
sea la temática siempre será la oscuridad la que imponga su falsa razón, Sócrates,
Copérnico, tanto como otros más hombres sabios, al hacerlo fueron condenados
por sus atrevimientos, ya que no existe razón valedera alguna que enfrente a la
mentira y el engaño conveniente. Tanto es así que, si yo mismo me envistiera en
mi razón conveniente, lograría hacer mucho más que lo que intentaría lograr con
la verdad y esto es así a pesar de que no sea del agrado de la mayoría y es a
esto a lo que denominamos corrupción. El ser humano, es la fuente misma de corrupción,
tierra fértil donde se cultiva el virus del mal, es por esto que el mundo mismo
repudia su existencia y trata de eliminarlo a través de grandes infortunios que
se repiten una y otra vez.
El
ser arrogante, que no está conforme con algo hasta que termina por destruirlo. La
arrogancia también es parte de la problemática y es algo distintivo del
clasismo social donde unos se creen ser superiores a otros.
Y
es así que esto podría demostrar el hecho de que el evangelismo no es más que
un producto social, una forma de ordenamiento clasista a través de lo cual, los
menos afortunados pueden sentir lo que representa el preferentismo del
sectarismo, algo que de otra forma jamás pudieran alcanzar.
Y
es esto justamente, una razón de creación social, enfocada en crear un reino
para los menos favorecidos en la tierra mismo, pretendiendo para darle solidez,
que, sea una antesala al gran reino de los cielos, una pretensión difícil de alcanzar,
por cierto. Un reino nada más en medio de tantos otros reinos.