Gerión: la cara amable del engaño

 


En el Canto XVII del Infierno, Dante Alighieri desciende hacia las profundidades del Infierno sobre la espalda de Gerión, un monstruo con rostro amable de hombre honesto, cuerpo de serpiente y cola venenosa. Dante comprende que el verdadero mal no siempre tiene apariencia monstruosa; a veces se presenta con una sonrisa, con palabras suaves y con una falsa apariencia de confianza. Mientras Gerión vuela lentamente sobre el abismo oscuro, el poeta siente el terror de entrar en una región donde ya no dominan los pecados impulsivos, sino el engaño consciente, la manipulación y la traición calculada. Gerión simboliza precisamente eso: la falsedad humana, aquello que parece bello por fuera pero esconde corrupción en su interior. Con este descenso, Dante no solo baja a una parte más profunda del Infierno, sino también a una verdad más oscura sobre la naturaleza humana: los peores monstruos suelen ocultarse detrás de un rostro aparentemente bondadoso.

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