MI TEMPLO INTERIOR
La muerte del "yo profano".
"El masón nace dos veces: la primera en el
vientre de su madre; la segunda en el vientre de la Logia."
Durante la ceremonia de iniciación, se
representa una "muerte simbólica". Esto implica que el candidato debe
abandonar sus prejuicios y vicios para "renacer" como una persona
moralmente más pura.
El iniciado "sacrifica" su libertad
para actuar sin control, comprometiéndose a vivir bajo estrictos principios
como la igualdad, la tolerancia y la fraternidad.
Este ideal se representa con el "sillar
bruto" (la piedra en bruto), que el masón debe "tallar" y
"pulir" a lo largo de su vida mediante el estudio y la introspección,
para convertirse en una mejor versión de sí mismo.
¿Qué significa "Profano" en este
contexto?
No se refiere a una persona vulgar o
irreverente. En su origen latino, profanus significa "lo que está fuera
del templo" (pro fanum). Así, el profano es quien vive en la oscuridad del
conocimiento no iluminado, gobernado por sus pasiones, prejuicios, egoísmo y
apegos materiales.
El mayor sacrificio es abandonar la propia
visión limitada del mundo. El candidato debe estar dispuesto a morir a sus
certezas absolutas, a sus odios infundados y a la soberbia intelectual, para
poder ser "resucitado" a una vida de humildad y búsqueda de la
verdad.
"El profano muere porque confunde el ser
con el tener. El masón nace cuando descubre que el ser se construye con el
dejar de ser."
Este proceso enseña que no puedes agregar
virtud sobre vicio, igual que no construyes un templo sobre cimientos podridos.
Primero hay que derribar la vieja estructura (el ego, los prejuicios, los
miedos, los apegos). Solo entonces se puede levantar algo sólido y verdadero.
"Muere para vivir. El profano muere; el
masón nace."
Samal Legrad 32°