Canto III - Vestibulo (Anteinferno)
El Canto Tercero de El Infierno de Dante se inicia con la sobrecogedora inscripción de la puerta que da acceso al Vestíbulo del Infierno (el Anteinfierno), un lugar reservado a las almas de los indolentes o apocados, aquellos que en vida se negaron a tomar partido por el bien o por el mal, y por ello son despreciados tanto por Dios como por el Diablo. Estos "miserables que nunca estuvieron vivos" (como los llama el poeta) corren desnudos, atormentados por tábanos y avispas que les extraen sangre y lágrimas, las cuales, al caer, son chupadas por gusanos. Su castigo es la eternidad de la inacción y la ignominia, obligados a perseguir una bandera sin enseñas, sin rumbo ni ideal. i Este vestíbulo tiene como límite el río Aqueronte, la primera de las corrientes infernales y la frontera del verdadero Infierno, adaptando el concepto de la mitología griega. Tras la escena de los indolentes, Dante y su guía, el poeta Virgilio, se acercan a la orilla del río. Es allí donde se manifiest...